Otra carta en contra de la nueva LPI (y el canon, por supuesto)

He leído esto en la bitácora del periodista Nacho Escolar.

Así que yo también me he decidido a escribir al presidente y hablar en mi nombre y en el de las personas cercanas que me rodean. No conozco a nadie que esté en desacuerdo conmigo. Es lo que tiene vivir entre los ciudadanos y no en las altas esferas. Que sabes lo que quieren las personas.

Soy un autor. En realidad los más de 40 millones de españoles que somos pueden considerarse autores. Todos estamos creando a todo momento.

Y sin embargo a la hora de crear y modificar una Ley de Propiedad Intelectual sólo tienen en cuenta a directivos de Sociedades de gestión de derechos de Autor y entidades con ánimo de lucro.

Los autores NO queremos que nos obliguen a asociarnos para poder gestionar nuestros derechos. Y mucho menos que unas sociedades como LA SGAE o CEDRO recauden en nuestro nombre la renumeración compensatoria cuando ni siquiera formamos parte de las mismas ni defendemos sus actuaciones.

Y en realidad estamos (no hablo solo en mi nombre sino en el de todos los que me rodean) absolutamente en contra de la imposición de la renumeración compensatoria por Ley. Eso es algo que deben decidir los propios autores si lo quienen o no.

Les recuerdo que el dominio público y la cultura libre aún no se la han cargado ustedes los políticos y las entidades con ánimo de lucro.

Muchas personas nos dedicamos a crear bajo ese ámbito, con y sin ánimo de lucro. La cultura no es cultura si no puede ser transmitida libremente.

No es lógico gravar la tecnología con la remuneración compensatoria cuando no puede saberse cuál va a ser el uso de la misma. Insisto, existe cultura libre, el dominio público, y los autores que no quieren remuneración compensatoria por sus obras. Si no lo entienden, recuerden: autores somos 40 millones de españoles. La SGAE, por ejemplo, tiene 80000 socios y ni siquiera el 80% tiene ni voz ni voto dentro de dicha sociedad.

Por último destacar la gran incongruencia que tiene su política. Por un lado defienden unas bibliotecas sin CANON o remuneración compensantoria, y por otro elaboran esa farsa de ley que envían al senado.

Señores, dejense de falsedades. Defiendan una españa libre de caciquismos, liberen a los autores de la necesidad de asociarse, de tener que imponer a sus obras un canon que no queremos (más de 40 millones de españoles son autores, lo he dicho antes, ¿no?), y defiendan en Europa lo que el gobierno europeo no se atreve a defender. Lo que queremos los ciudadanos españoles y los ciudadanos europeos: ser libres para asociarnos o no, a crear dominio público y cultura libre sin carga monetaria alguna, a no ser esclavos de entidades con ánimo de lucro.

Me despido no sin antes hacerles notar que esta misma nota la haré pública. No tiene importancia, sólo soy un grano de arena, Pero somos muchos granos de arena haciéndonos oir. Y ustedes lo saben. Y constará que lo sabían.

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A la espera me quedo de recibir otra ridícula respuesta como ha recibido Pululante.

No está de más leerse el libro del abogado David Bravo: Copia este libro.

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