Archivo de Septiembre de 2006

El retorno y la calidad del Software Libre

Jueves, 28 de Septiembre de 2006

Acabaron los exámenes. Pero continuo el trabajo de becario. Y además había que recuperar horas de trabajo pendientes de los días de examen.

Salir a las 7 de la mañana y llegar a casa a las 8 de la tarde no es el mejor horario para continuar proyectos que además exigen estar delanta de una pantalla de ordenador. Y más si lo que has hecho durante el resto del día es trabajar delante de otra pantalla.

Pero se van terminando esas horas pendientes, se acerca el fin de semana, y ya de antes había comenzado a organizar mi lista de prioridades.

Retomar la bitácora es fácil, sencillo. Incluso hay quien se ha reído porque llevaba casi un mes sin publicar nada. No me gusta demasiado publicar por publicar. Me gustan los artículos con sustancia, y no han sido los últimos demasiado sustanciosos. No quería alargar esa lista.

Hay temas por tratar, pero además está Radio Villa Libre. Y algunos de esos artículos que quería desarrollar han pasado a formar parte del guión del próximo programa. Que sí, que ya estamos en cocina repasando la receta y buscando los ingredientes necesarios. Radio Villa Libre va a volver. Paciencia.

¿Por qué se hace tanto de esperar?
Porque me he propuesto olvidarme un poco del Audacity, ese editor de audio al que tanto le gusta dejarte tirado en el momento más inoportuno. Leí no hace mucho en una bitácora, de la que ya no recuerdo su dirección, que en los sistemas GNU/Linux los programas tendían a cerrarse por que sí. Hablaba de la baja calidad de programación de muchas aplicaciones de Software Libre.

No quiero generar polémica, o no demasiada. los artículos “Linux ready for Desktop? of course not!” de Fabrice Facorat y “Why I’ll never use Linux for my main desktop” de Vicent Danen me han recordado aquel artículo.
En estos últimos se trata más el problema hardware. Y en el artículo del que yo hablo se criticaba al software.

Pero en los dos el problema es el mismo: falta de profesionalidad. En serio. Distribuir controladores (o drivers) de tarjetas gráficas defectuosos es un problema de profesionalidad. Un problema, no de GNU/Linux, sino de los fabricantes de hardware.
En el caso del software libre, que los programas muchas veces estén incompletos, no funcionen correctamente y muchas veces su desarrollo se abandone por completo es un poco culpa de todos.

Cuando el software falla podría ser culpa de los desarrolladores porque igual no son personas que realmente sepan desarrollar software. Todos podemos coger una hoja y escribir. Pero muy pocos sabrán crear algo que narrativamente merezca la pena y atrape al lector.
Todos tenemos hojas y boligráfos. Y con la programación pasa un poco eso. Todos los que tienen un pc tienen ya a su alcance las hojas y bolis necesarios para programar. Y muchos se lanzan a ello. Pero pocos consiguen un producto de calidad.

Pero también hay otro problema. Escribir un libro o desarrollar software son actividades que requieren tiempo. Y cuanto más complejo es lo que se tiene entre manos más tiempo necesitan. No sólo eso, sino que además requieren una dedicación continua para que su avance no se termine estancando y termine en el abandono.

Y ahí es donde entra la culpa de todos.

Sólo hay una forma de crear productos de calidad y bien soportados: teniendo desarrolladores dedicados a tiempo completo a sus aplicaciones. No hay otra, nos pongamos como nos pongamos.
Pero mientras nos dedicamos a predicar las bondades del software libre, y muchas veces hacemos incapié en que “no hay por qué pagar por el software que se usa”, nos olvidamos de inculcar también un bien necesario: “el software libre para sobrevivir necesita realimentación”.

Y si bien es cierto que esa realimentación puede producirse de muchas formas (ayuda en la traducción de software, en la depuración de errores, en la repartición de tareas, documentación, etc), en proyectos de software con cierta ambición el dinero es una realimentación absolutamente imprescindible.

Ninguna, absolutamente ninguna de las grandes aplicaciones del software libre habrían avanzado tanto como lo han hecho sin dinero. Empezando por el núcleo Linux, siguiendo por los escritorios KDE y GNOME, pasando por aplicaciones como OpenOffice Mozilla o Blender.
Todos han tenido y tienen a empresas invirtiendo grandes sumas de dinero (IBM, SUN o TrollTECH por ejemplo).

Está claro que en GNU/Linux nos faltan aplicaciones de gran calidad. De edición de vídeo, ¡de audio!, de juegos, de contabilidad, sintetizadores de voz, reconocimiento de textos, y un largo etc.

Podemos seguir dependiendo de las empresas para que inviertan dinero. Pero entonces invertirán en aquellos proyectos que para ellas sean interesantes. O bien podemos encontrar ya de una vez un modelo de negocio que involucre a desarrolladores y usuarios finales.

Desde hace mucho estoy convencido de que ese modelo de negocio existe, pero que su gran impedimento para ponerlo en marcha es la forma de pago.
Creo en un modelo de creación de software bajo demanda. Alguien propone una idea, incluso hace una pequeña demo, y miles de usuarios aportan pequeñas cantidades de dinero para que ese “alguien” haga realidad dicha idea.

Imaginaros ahora que digo que bastaría con que fuera 1 euro por cabeza. Que cada uno de esos miles de usuarios potenciales sólo tuvieran que poner 1 euro. Más sencillo todavía: ¿qué tal con enviar un sms al 666 con el mensaje “audacity”?. El negocio de los SMS mueve millones de euros en Europa. A cambio se le devuelve un logo al usuario, o lo que sea.

Esa es una forma. Podríamos inventar más. Una en la que el desarrollador sólo recibiera el dinero aportado por los usuarios si terminara de verdad la aplicación y alcanzara los términos de calidad acordados inicialmente.

La primera tiene la ventaja de que es un modelo que ya existe y funciona. Todo el mundo está acostumbrado a hacer alguna vez un gasto de ese tipo. Sus desventajas son las altas comisiones y que en caso de fallar el desarrollador la devolución del importe es casi imposible.
La segunda forma tiene la ventaja de la devolución si no se cumplen los términos, pero la desventaja es que no existe forma alguna de llevar eso a cabo con el sistema bancario actual. Sobretodo si queremos huir de costosas comisiones que mermen la cantidad final de dinero que llegue al proyecto.

Sea como fuere, la realimentación monetaria es necesaria. Pero parece que seguimos sin encontrar ese modelo económico. Y tampoco nos ayuda la forma en que el sistema bancario nos deja mover nuestro dinero. Paypal o similares no parecen ser una solución. No parecen ofrecer suficientes garantías y sí padecen de altas comisiones.

Cómo dicen los boletos sorpresa: ¡Sigue buscando!

Notas:
1) Creo que para que el modelo de negocio atraiga a miles de usuarios a financiar por adelantado es necesario que requiera aportaciones monetarias mínimas, por eso ponía el ejemplo de los SMS a 1 euro (aunque podría ser menos y funcionaría mejor todavía).

2) Que con tanto rollo se me olvidaba. Quiero hacer Radio Villa Libre casi por completo en un falso directo, y Audacity se ha mostrado como una herramienta imposible. He comenzado a adaptar otra existente a mis necesidades. Veremos qué consigo.

ratatatatata… ¡porque la vida puede ser maravillosa!

Domingo, 3 de Septiembre de 2006

Perdonen que de vez en cuando publique cosas que no tengan nada que ver con la temática principal de mi bitácora.

Desengrasar tampoco está mal de vez en cuando. Sobretodo porque no todos los días la selección española de baloncesto se proclama ¡¡CAMPEONA DEL MUNDO!!

Pau Gasol levanta la copa del mundo.

Y lo que más envidia me da es ver que más que una selección de jugadores egoistas (como la de fúbtol) es que estos campeones del mundo parecen una peña de amigos de las que nos juntamos a jugar los fines de semana.

Ver cómo todo un equipo tras ganar en semifinales no lo celebra sino llora por la lesión de uno de sus jugadores no es un espectáculo nada común.
Al menos aquí en España, donde se producen más triunfos en competiciones internacionales de deportes individuales que en los de grupo.

Y lo del título de la noticia… bueno, son palabras de Andrés Montes, el narrador de los partidos del mundial en la sexta.