ratatatatata… ¡porque la vida puede ser maravillosa!

Perdonen que de vez en cuando publique cosas que no tengan nada que ver con la temática principal de mi bitácora.

Desengrasar tampoco está mal de vez en cuando. Sobretodo porque no todos los días la selección española de baloncesto se proclama ¡¡CAMPEONA DEL MUNDO!!

Pau Gasol levanta la copa del mundo.

Y lo que más envidia me da es ver que más que una selección de jugadores egoistas (como la de fúbtol) es que estos campeones del mundo parecen una peña de amigos de las que nos juntamos a jugar los fines de semana.

Ver cómo todo un equipo tras ganar en semifinales no lo celebra sino llora por la lesión de uno de sus jugadores no es un espectáculo nada común.
Al menos aquí en España, donde se producen más triunfos en competiciones internacionales de deportes individuales que en los de grupo.

Y lo del título de la noticia… bueno, son palabras de Andrés Montes, el narrador de los partidos del mundial en la sexta.

3 comentarios para “ratatatatata… ¡porque la vida puede ser maravillosa!”

  1. sbenejam dice:


    Suscribo todo lo que dices de la selección española de baloncesto y también de la de futbol. Los futboleros se creen el ombligo del mundo, aunque el fubol sea uno de los deportes mas aburridos del mundo.


    Nos decia un entrenador, hace ya unos cuantos años ;-) , que el baloncesto es una deporte para personas inteligentes. Ya hemos visto como les ha ido a los de los “IU.ES.EI.”.

    Jugón, jugón, jugón, ……

  2. Peppermint dice:

    Llega un momento en el que el ratatatatatatatata marea, y dan ganas de meterle el ratatatatatataa por las orejas, a ver si logramos el silencio.

    Por otra parte, me alegra mucho haber visto ganar a España contra Grecia, no es que tenga algo en contra de los Griegos, fué sólo que ver la garra y la fuerza con la que jugaban alentó a todos a darles muchos ánimos.

    Un gran partido.

  3. Villa Libre»Archivo del blog » Lo admito: yo no creía en ellos dice:

    [...] Pero me han demostrado que por fin han logrado ser ese grupo de amigos que yo decía que no podían llegar a ser. [...]

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