Fin de trayecto

Estamos en la última parada que hace mi bitácora para exponer datos y opiniones acerca de la actual crisis económica mundial.

Nunca antes se había hablado tanto y tan claro acerca de las graves consecuencias que traería el exceso de endeudamiento que se estaba produciendo en todo el mundo.
Internet ha sido la herramienta principal de difusión de dichas previsiones.

Da risa, por tanto, leer en los medios de papel y sus hermanos electrónicos eso de que esta es una crisis “que nadie supo ver”. He leído en boca de muchos frases de similar significado.
Decía uno de los primeros negacionistas, el señor Alvarez Cascos, que si los pisos no paraban de subir de precio es porque la gente podía pagarlos.
Eso era una realidad retorcida. Porque la realidad no era que podían pagarlos, sino que había entidades que asumían enormes riesgos concediendo enormes créditos. Y detrás personas que asumiendo dichas deudas colgaban de su cuello una soga que ha ido tensándose con el paso del tiempo.

Burbuja inmobiliaria, burbuja de crédito, burbuja de confianza, de nuevos ricos… llamémosle como queramos.
No sé ya cuantas veces he oido en estos dos años que la recuperación ya venía. Que se acababa de presentar el plan definitivo de rescate.
Hoy van y presentan otro nuevo plan de rescate definitivo.
La bolsa se pone a subir 9 días seguidos, y ala, ya hay quien pronostica el fin de la caída (al menos en bolsa).

Da igual. Algunos seguimos teniendo los pies en el suelo. Los datos sirven para eso.
Ricardo Vergés publica un nuevo artículo demoledor: la factura de la deuda.

Lo peor de todo es pensar que las personas que con los pies en el suelo no hemos asumido riesgos innecesarios, ahora tengamos que asumir, a través de nuestros gobiernos, los platos rotos de todos los demás.
¿Por qué?
¿Por qué mis impuestos tienen que subvencionar nada que beneficie la hipoteca de un mal llamado bien de inversión?
¿Por qué mis impuestos han de utilizarse para salvar entidades y negocios que repitieron una y otra vez que el gobierno socialista respetara las leyes del libre mercado cuando todo les iba, sólo en apariencia, estupendamente?

Estoy harto de tanto hipócrita. De este país de pandereta corrupto de los pies a la cabeza. Los tres poderes, el ejecutivo, legislativo y judicial huelen muy mal. Huelen a podridos.
Los intereses privados y las mafias que se mueven en torno a ellas han podrido a este país.

No es que más allá de nuestras fronteras la cosa esté mejor. Pero da la sensación de que la justicia funciona un poco mejor. De que las sentencias se ejecutan, y que los jueces no son una especie común entre los bancos de acusados de los casos de corrupción urbanística.

En fin. Necesitaba soltar estas palabras, posiblemente muy duras. Algunos querrán que injustificadas. Otros que me he quedado corto.

Da igual. Sigo creyendo que parte podemos salvarnos. Y aunque suene extraño, la salvación consiste en reunir la parte sana de la sociedad para avanzar hacia adelante. Puede que así empujemos al resto también hacia adelante y puedan incorporarse al empuje colectivo.
Pero me he cansado de creer que se pueden salvar almas perdidas. De momento he perdido la esperanza, y las ganas de andar salvando a nadie.

A partir de ahora trataré de cumplir las siguientes normas:

  • Publicar el menos una vez al mes
  • Que los artículos versen sobre tecnologías abiertas, cultura libre, y experiencias personales en estos campos.
  • Que Radio Villalibre tenga la rima del 5

Yo creo en que existen medios de sobrevivir y desarrollar grandes proyectos en estos tiempos de crisis. Y por ello he presentado a un concurso de empresas una idea de negocio basada en las tecnologías abiertas.

La clave: la búsqueda de financiación para proyectos de tecnologías abiertas.

Creo que “los sanos” no necesitamos planes bancarios para salvarnos de la crisis que provocaron otros. Creo que hay medios para, aprovechando la escasez de dinero, derrotar a grandes mercaderes con pequeñas soluciones.

Habrá que trabajar muy duro. Pero nadie dijo que sería fácil. Ni que el éxito estuviera garantizado.

Sólo que era posible.

3 comentarios para “Fin de trayecto”

  1. Miguel_Ct dice:

    Pues somos muchos los que pensamos como tú…pero sigo pensando una cosa: creo que hicimos lo “correcto”, me refiero a no endeudarnos por encima de nuestras posibilidades.
    Un saludo.

  2. jotarp dice:

    Ánimo. Y que salga adelante el proyecto.

  3. Juan dice:

    Al margen de tu apocalíptica visión :-) , coincido en las causas de pq estamos como estamos. A veces dan ganas de ‘romper la baraja’

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