Eso es lo que parece que he estado haciendo desde esta bitácora últimamente. Avisando de que el programa de radio Villa Libre estaba casi. Que se le intuía, que estaba en marcha, que poco a poco pero que ya faltaba nada.
Y han pasado meses (¡seis meses!) sin que finalmente haya salido nada.
Hubo intentos con eso del peercast. De hecho las emisiones en pruebas ahí estuvieron. Pero despertaron muy poco interés y no sacaba tiempo para preparar el programa en directo.
La realidad es que estas navidades me hubiera gustado haber preparado dos ediciones del programa. Esta vez para emitir ya grabadas. Incluso había hablado con diversas personas para que participaran en el programa. Algunas hasta les apetecía colaborar y aportar algo.
Hay material grabado, que no he tenido tiempo de “limpiar” y preparar para ser emitido.
Y creo que había, y hay, cosas interesantes que contar, que relatar, que discutir. Bueno, más que discutir diría debatir. Que últimamente se asocia mucho la palabra discutir con insultos, descalificaciones, gritos y esas cosas.
Hay quien me ha expresado su disconformidad con algunas de las cosas que yo he dicho, manteniendo un interesante intercambio de correos. Y me encantaría que explicara su punto de vista en el programa. Al fin y al cabo a eso se llama debatir, exponer ideas contrarias y tratar de exponer de la mejor forma posible cada punto de vista. No como en muchas de las emisoras de radio y televisión españolas donde tan solo se escuchan ideas en un sentido (las que convengan a los conductores, productores o dueños de la cadena). El debate abierto es siempre un síntoma de libertad. Creo yo.
La pena es que cada vez que he hecho un llamamiento en la bitácora para que la gente enviase sus saludos, mensajes, o lo que fuera, ha acabado en un completo fracaso. Nadie, absolutamente nadie ha respondido al llamamiento. Supongo que es normal. Sólo han sido dos programas y muy interrumpidos.
En fin, que este era un proyecto que me entusiasmaba hacer. Pero cuando se tiene poco tiempo libre uno busca alejarse del PC y de casa todo lo posible. Trabajar por las mañanas y atender la universidad por las tardes cuesta mucho tiempo y esfuerzo. Más si tienes encima la presión de saberte rezagado en la vida y corres para alcanzar el tiempo perdido.
Sí. Casi nada más entrar un nuevo año mi edad sube siempre un número más. Y este año hemos cambido de decena. Abandono los 20, los buenos y desperdiciados 20. y Entro en los 30 con la intención de acabar y emprender todo lo que mis miedos y complejos me han impedido hacer antes.
¿Estaré también vendiéndome humo a mí mismo?
Espero que no. Tanto como espero que antes o después vuelva a tener tiempo para hablar de todas las cosas que llevo en la cabeza y me parece importante comunicar. Sea por vía escrita o a través del audio.
Y sobretodo quiero tener tiempo para hacer cosas. Cosas que no sean seguir ocupándome de la universidad que me tiene ya muy quemado y aburrido.
Queda aún un tiempo para eso. Y como no pienso cerrar Villa Libre ni su radio, ojalá que antes de acabar la carrera gane tiempo para darle fuerza a este proyecto personal.
¡Buenas noches, y buena suerte!